El tren corría casi en silencio ya su sonido no era el de años atrás cuando el traca traca de los ríeles inundaban todo el espacio con su peculiar sonido. Mis pensamientos habían quedado detenidos en la sala del hospital en donde Gerardo lucha por vivir.
Nos conocimos hace casi 15 años nuestras edades que casi rozaban los treinta años, nos daban una madurez como para pensar en una larga relación, que ha llegado hasta hoy y seguirá mientras la vida no apague su aliento. Seguir leyendo →

